viernes, 22 de marzo de 2013

Deficiencia de vitamina D



Hace casi tres años el paulista Daniel Cunha, de 26 años, se despertó con la mitad de su rostro entumecido. Se fue a trabajar, llegó a casa y encontró que la sensación no pasaba sino que llegó a ser peor.
Fue al hospital, después de algunas consultas, fue diagnosticado con esclerosis múltiple: un ataque autoinmune provocado por el recubrimiento de las neuronas del propio sistema inmunitario.

Desde 2010, Cunha abandonó el tratamiento convencional con inyecciones de interferón, la medicación que controla la acción de la esclerosis inflamatoria, pero que provoca efectos secundarios, como fiebre y malestar general.
Pasaba todos los días tomando una dosis alta de vitamina D, prescrita por Cicero Galli Coimbra neurólogo, Unifesp (Universidad Federal de São Paulo). El tratamiento no es reconocido por la mayoría de los expertos, que lo consideran experimental.

Eso no impidió a Cunha el uso de la vitamina. Estaba tan contento que ha hecho, con sus propios recursos y la ayuda de amigos, un documental de 30 minutos de la terapia, disponible desde abril en YouTube (youtube.com / watch? V = ErAgu1XcY-U)

En el video, de 18 mil visitas, los pacientes de Coimbra hablan de la vida antes y después del nuevo tratamiento y el médico explica la relación entre la vitamina D y la enfermedad.

HORMONA
Producida por el cuerpo cuando la piel se expone a la luz solar, la vitamina D es realmente una hormona, a pesar de mantener el nombre consagrado.
El consenso es desde hace mucho tiempo que tiene un papel importante en la mineralización ósea. "Los experimentos han demostrado que actúa en varios otros tejidos, especialmente el sistema inmune", dice la endocrinóloga Marise Castro.

En el caso de los programas de investigación de la esclerosis múltiple, la prevalencia de la enfermedad es más alta en países alejados de la línea ecuatorial, con una menor irradiación solar, donde la población produce menos vitamina D.
Según Coimbra, este complemento con la hormona se ha probado desde la década de 1980 para reducir los brotes de esclerosis, los períodos en los cuales la enfermedad puede dejar secuelas. Para él, ya hay suficiente evidencia de que las personas con la enfermedad tienen deficiencia de esta vitamina.

"Desde 2003 he estado cumpliendo con el deber ético de corregir a los pacientes con tales problemas metabólicos Cada médico tiene la obligación de hacerlo", dijo el neurólogo.
Hasta hoy, dice Coimbra, cerca de 900 pacientes con EM fueron tratados. La mayoría de los usos de 30.000 a 70.000 UI de vitamina D por día, pero algunos consideran necesaria 200.000.
La dosis óptima para la suplementación es todavía un tema de debate. Según Marise Castro, la cantidad normal es de 400 a 2.000 UI.

Pero de acuerdo a Coimbra, estas dosis no son realistas. "La gente con esclerosis tiene una resistencia genética a la vitamina y requiere dosis más altas."

Los pacientes siguieron una dieta sin productos lácteos y se hacen revisiones periódicas para controlar los niveles de calcio en la orina y la sangre. La vitamina D está relacionada con el calcio y altas dosis pueden causar cálculos renales.
"La intoxicación por vitamina D pueden ser grave y necesitan meses para sanar, ya que se deposita en el tejido adiposo", dice el endocrinólogo.

Coimbra rebaja, citando un estudio que siguió a los pacientes con esclerosis que toman vitamina D durante siete meses, en dosis crecientes, hasta llegar a 40 000 UI por día.
Para María Fernanda Mendes, miembro-propietario de la Academia Brasileña de Neurología, no hay pruebas suficientes para prescribir la terapia.

"Hemos hecho pruebas con dosis de vitamina en caso de invalidez, debido a la demanda de los pacientes, pero no es la recomendación oficial. Como no hay un tratamiento demostrablemente mejor, sólo se puede utilizar en la investigación."

Coimbra dice que no está de acuerdo con la realización de estudios controlados en los que algunos pacientes reciben vitaminas y placebo en parte.
Coimbra habla de la renuencia de los médicos a aceptar el tratamiento, tienen conflictos de intereses con la industria farmacéutica."Hay un interés en el tratamiento fabuloso tradicional, que cuesta hasta $ 11 000 por paciente por mes."

El conflicto de intereses es una de las razones por las cuales Daniel Cunha haciendo el documental."El tratamiento con vitamina D me cuesta £ 50 al mes, no es una subasta. No me importa si alguien va a ganar dinero con ella. La gente no tiene por qué ser rehén. Internet es nuestra arma.

viernes, 15 de marzo de 2013

Los ácidos grasos Omega 9 para remielinizar




Los ácidos grasos Omega 9 no son nutrientes esenciales, sin embargo consumir alimentos que contienen Omega 9 brinda muchos beneficiosos para nuestra salud, sobre todo en enfermedades cardiovasculares.
Principales alimentos ricos en Omega 9
Los alimentos ricos en ácidos grasos omega 9 son aquellos que típicamente se utilizan en dietas como la mediterránea.
Estos son el aceite de oliva, el de lino, las aceitunas y frutos secos como las avellanas, las almendras y las nueces.
El aceite de oliva es el más sano de todos a la hora de cocinar cualquier plato o aderezarlo, ya que este aceite sólo contiene grasas saludables y debería estar presente en nuestra alimentación en una proporción mucho más alta que otros tipos de aceites como por ejemplo el de girasol.
Los frutos secos que contienen ácidos grasos omega 9 también son un excelente alimento debido a su alto valor nutricional en proteínas y carbohidratos aunque no necesitan estar presentes de forma diaria en nuestra dieta.
El consumo de estos alimentos es imprescindible en nuestra dieta, aunque las personas que presenten problemas de peso deberán reducir la ingesta de aceite de oliva, no porque éste sea nocivo pero si porque tiene un contenido importante en calorías que puede ser decisivo en una dieta hipocalórica.
Cuando los porcentajes entre los diferentes ácidos grasos omega 3, omega 6 y omega 9 son los adecuados dentro de una dieta equilibrada los efectos terapéuticos se potencian mucho más y son también más notorios, por tanto, nuestra dieta debe contemplar un aporte adecuado (y a ser posible de forma natural y no sintética) de los diferentes ácidos grasos omega.

domingo, 10 de marzo de 2013

Cura con Alcalinización



Nuestros cuerpos albergan una gran cantidad de bacterias y hongos que viven, crecen y sobreviven en armonía cuando estamos comiendo y viviendo saludablemente. Pero pueden volverse altamente dañinos cuando el medio en donde viven se altera. Esta alteración de ese medio es fomentada por dietas altas en azúcar o en hidratos de carbono, también por agua y aire contaminados, o por la destrucción de nuestra flora intestinal a causa del uso de antibióticos u otros medicamentos.

Las bacterias y hongos se alimentan de las mismas sustancias de las que se alimenta nuestro cerebro. Cuando ingerimos en exceso, alimentos ricos en glucosa, también estamos alimentando en exceso a las bacterias y hongos que crecen y se multiplican desproporcionadamente. El consumo de sustancias por parte de esa excesiva población desproporcionada provoca que el cerebro no reciba suficiente alimento, y como el cerebro es quien manda, inmediatamente emite las órdenes reclamando su ración. Allí es cuando sentimos la urgencia de correr a ingerir algo dulce, o hidratos de carbono (se convierten en glucosa), o alcohol. 

Comienza así el círculo vicioso: al ingerir más, crece la provisión de azúcares, y con ello crece la multiplicación de bacterias y hongos, y esa población en crecimiento reclama más alimentos y sentimos la necesidad de ingerir más, y más, y más, y más...

Pero sucede que así como las bacterias y hongos obtienen su alimento de nuestra sangre, también vuelcan en ella sus desperdicios, toxinas que tornan cada vez más ácido el medio y que con el tiempo llegan a “envenenar” los tejidos. Para poder procesar las toxinas, el hígado las convierte en alcohol (ácido) y ese exceso de alcohol en nuestro organismo, nos produce una sensación como la de estar borracho... mareado, desorientado, mentalmente confundido. 

La acumulación excesiva de bacterias y hongos reduce la provisión de potasio y magnesio del cuerpo con la consecuente reducción de la energía celular que provoca fatiga en exceso, reducción de las fuerzas y la claridad de pensamiento, quita el entusiasmo, la ambición, la histamina y causa la liberación de radicales libres.
Otros síntomas de acumulación de bacterias y hongos son los ataques de pánico, ansiedad, depresión, irritabilidad, dolores de cabeza, dolores en las articulaciones, inflamación en vías respiratorias, sinusitis, estrés glandular y problemas menstruales.

A través de diferentes estudios científicos analizando las células vivas de la sangre, se han observado formas de bacterias que viven en nuestro organismo (algunas incluso trabajan ayudando al cuerpo) las que dependiendo del medio en que se desarrollaban, a veces crecen y se alargan volviéndose patógenas. En algunos casos, mutando de “bacteria” a “hongo”. Muchos estudios científicos han coincidido en que las bacterias y hongos pueden llegar a causar enfermedades cuando se les permite desarrollarse en un terreno no sano (ácido).

La acidez en el pH de los tejidos de nuestro cuerpo suele ser el sello distintivo de desequilibrios de la salud tales como: enfermedades cardiovasculares, problemas cerebro vasculares, patologías del riñón, trastornos inflamatorios y enfermedades del pulmón.

lunes, 4 de marzo de 2013

Las enfermedades emocionales



¿Es normal preocuparse o disgustarse?
Las preocupaciones son parte de nuestra vida. Todos en alguna medida estamos sujetos a preocuparnos por nosotros y nuestros seres queridos. También es normal el disgustarse por algún incidente. Sin embargo, estas preocupaciones y estos disgustos desaparecen al poco tiempo.

Con lo que debemos ser cuidadosos es cuando el disgusto se queda por horas, días y a veces semanas. Estas preocupaciones y disgustos que se quedan por un tiempo determinado en nuestro organismo echan raíces, afectando nuestros sentimientos, pensamientos y nuestro comportamiento.

Cuando la preocupación se convierte en un problema

Cuando la preocupación o el disgusto se prolongan por un tiempo largo se convierten en una enfermedad emocional. Estos disgustos se convierten en poco tiempo en problemas orgánicos.
Las enfermedades emocionales trastornan el sistema nervioso pero es importante aclarar que una enfermedad emocional no es lo mismo que una enfermedad mental ni tampoco es un sinónimo de estrés. El estrés es consecuencia de la enfermedad emocional.

Las emociones negativas

La enfermedad emocional tiene que ver con las emociones negativas del individuo, el miedo, el asco, la vergüenza etc. Cuando estos sentimientos se convierten en crónicos, duraderos y muy intensos perturban las emociones de una manera perjudicial para el individuo. Las emociones alteradas van mano a mano con las reacciones somáticas como la alteración de las palpitaciones del corazón, las secreciones glandulares y los cambios en nuestra respiración.

Comportamientos que conducen a las enfermedades emocionales

A continuación presentamos ciertas conductas que podrían indicar que la persona está sufriendo de una enfermedad emocional.

1.    Agresividad: El individuo está siempre listo para discutir y reñir a la menor excusa.

2.    Depresión por un tiempo prolongado pensando que nada vale la pena.

3.    Preocupación Exagerada: Una aflicción o angustia continua sin motivo aparente.

4.    Sospecha y Desconfianza: Un sentimiento de amargura pensando que el mundo está lleno de maldad y de gente con intenciones malévolas.

5.    Egoísmo y Avaricia: Falta de consideración para con los demás.

6.    Incapacidad y Dependencia: Deseo de dejar a las demás personas con las responsabilidades nuestras.

7.    Pobre Control Emocional: Explosiones de llanto o de risa, sin aparente causa y en momentos inapropiados.

8.    Fantaseando despierto: Pasando una buena parte del tiempo imaginándonos como podrían estar las cosas en vez de cómo están.

9.    Hipocondríaco: Preocuparse por enfermedades inexistentes e imaginarse síntomas de alguna enfermedad grave.