martes, 29 de enero de 2013

La regeneración neuronal está comprobada



Toda la vida se nos dijo que las neuronas no podían regenerarse. Uno nacía con una cierta cantidad y a lo largo del tiempo las iba perdiendo de a poco. Si por alguna razón las neuronas de cierta área del cerebro se morían, se producía un daño irreparable.

Este concepto ha cambiado en los últimos años. Este es un descubrimiento muy importante y no muy conocido por la gente en general. Tiene implicaciones muy importantes en el caso de tratamientos de enfermedades mentales como el Alzheimer o de lesiones cerebrales-


Las neuronas muertas inducen el nacimiento de nuevas neuronas (Publicado en Revista Creces, Septiembre 2000
Hasta hace algunos años el dogma indicaba que las neuronas eran las únicas células del organismo que no podían renovarse. Sin embargo en los últimos años han surgido numerosas evidencias que demuestran que el cerebro puede producir nuevas neuronas, aún en aquellas zonas cerebrales responsables de altas funciones.

Hasta hace muy pocos años se afirmaba que el cerebro nacía con la dotación definitiva de células y que éstas sólo podían morir pero nunca renovarse. Ahora el concepto ha estado cambiando al comprobarse en animales de experimentación (desde pájaros a ratas y primates) que la neurogénesis ocurre normalmente. Con todo, se seguía afirmando que en algunas áreas relacionadas con altas funciones cerebrales (neocorteza), como son las involucradas en la memoria y el aprendizaje, esto no podía ocurrir. Pero nuevos trabajos también han agregado la neocorteza a la lista de regiones cerebrales que también pueden regenerarse (Science. vol 288. Junio 23, 2000. pág. 2111.

En la revista "Nature" de Junio 22 de 2000, el neurocientista Sanjay Magavi y sus colaboradores del Children Hospital de la Universidad de Harvard, reportaron que induciendo la autodestrucción de neuronas ubicadas en la neocorteza de ratas adultas, se gatillaba un proceso de reemplazo de neuronas a partir de células troncales (stem cells). Lo que aún era más interesante, estas neuronas neoformadas migraban a la misma posición y establecían las mismas conexiones que sus predecesoras que habían fallecido. Es decir, el cerebro adulto tenía la capacidad de responder al daño iniciando un proceso de autorreparación.

Esto tiene grandes proyecciones futuras, ya que si ocurre también en el cerebro humano, se abren grandes perspectivas para restablecer la memoria en la enfermedad de Alzheimer o para inducir reparaciones de la médula espinal cuando ésta haya sido dañada por algún traumatismo.

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