viernes, 7 de diciembre de 2012

Modulación de la plasticidad neuronal


 Parece razonable ir más allá y explorar el potencial del efecto modulador de la excitabilidad cortical en la adquisición de nuevas capacidades o en la recuperación funcional del sistema nervioso lesionado. La modulación de la excitabilidad cortical podría servir de guía en los procesos de plasticidad neuronal, favoreciéndolos o Inhibiéndolos para lograr la mejor recuperación funcional en cada individuo y en diferentes circunstancias.

Plasticidad del cerebro 
Durante décadas se pensó que una vez que morían neuronas se perdían para siempre. Sin embargo, recientes investigaciones han demostrado que el cerebro es mucho más plástico de lo que se creía, y que las secuelas del sistema nervioso lesionado son en cierta forma reversibles. Tal plasticidad se refiere a su capacidad para renovar o reconectar sus circuitos neuronales para así realizar nuevas tareas.

El Sistema Nervioso Central tiene la capacidad para adaptarse; sea para recuperar funciones perdidas después de una lesión de médula espinal o para adaptarse a nuevos requerimientos ambientales; o sea aprender. Nuestro cerebro está permanentemente cambiando, y si se pudieran entender mejor estos mecanismos se podrían instrumentar estrategias para modificarlo con un fin determinado. 
Si una persona pierde el movimiento de una mano, y se supiera como estimular la plasticidad de esa corteza motora, se ayudaría a recuperar esa función mucho más rápido.

Estos cambios en las neuronas producirían, según algunas teorías, nuevas redes neuronales (nuevas sinapsis) reemplazando a las redes neuronales que había antes. Otra posibilidad es que nazcan nuevas neuronas. Y también que ciertas conexiones neuronales, que antes de la lesión no tenían una significación funcional (había contactos anatómicos, pero esas neuronas no se hablaban entre sí) pasan a interactuar y a conectarse.

Se puede modular la plasticidad cerebral con distintas estrategias, Algunas son farmacológicas, como el uso de drogas asociadas con la terapia física. Otras son cognitivas, modulando la atención que el paciente presta en la ejecución de esas tareas,  ya que se aprende y recupera más rápido cuando hay un grado de atención importante. 
Como la plasticidad depende además del uso, una terapia de restricción, e inducción del movimiento del miembro afectado, también puede ser efectiva. 

Es otra estrategia con la que estamos adquiriendo actualmente gran experiencia. Hipotéticamente, incrementaría la excitabilidad de la corteza de una parte del cerebro, lo que posibilitaría un incremento en la capacidad de aprender cosas nuevas en las horas subsiguientes a la aplicación. Es importante estimular la porción de corteza cerebral encargada de entrenarse en una sesión de fisioterapia, de manera que el aprendizaje se incremente sustancialmente.

Es una verdad universal que cuanto mas temprano se produzca la lesión, más posibilidades de recuperación existen ya que es más probable que otras áreas del cerebro pasen a remplazar a aquella perdida en la lesión. Pero también es cierto que el cerebro adulto tiene la posibilidad de experimentar cambios plásticos de enorme importancia y magnitud. Y aunque que antes se creía que era imposible cambiar algo en la estructura o función de las áreas afectadas por una lesión después de una cierta edad, hoy sabemos que no es así.

 El mencionado descubrimiento da esperanza a los investigadores, puesto que ahora se cree en la posibilidad de estimular o manipular áreas del cerebro (proceso conocido como reorganización cortical) para que se hagan cargo de las funciones perdidas  a causa de un ataque.  Técnicas como tomografía con emisión de positrones (PET) utilizadas para medir flujo sanguíneo cerebral (FSC) han demostrado que la reorganización motora podría ser explicada por el "desenmascaramiento" de áreas cerebrales alternativas o adyacentes a la lesión. 

La plasticidad de las conexiones entre las funciones corporales y el cerebro, puede ser expresada, asimismo, mediante el ejercicio físico enfocado. Si se estimula repetidamente una parte específica del cuerpo (p.ej., la falangeta de un dedo) o se realiza repetitivamente un cierto movimiento, se observa un agrandamiento en la zona de representación correspondiente de la corteza cerebral.

“La plasticidad de la relación entre las funciones corporales y el cerebro, puede ser demostrada mediante el entrenamiento físico enfocado”.
La rehabilitación permite recuperar funciones perdidas. La terapia de rehabilitación puede ayudar al cerebro a reparar sus conexiones y a recuperar el uso de una extremidad. Los investigadores creen que quizá sea posible estimular o manipular áreas del cerebro para recuperar las funciones perdidas, un proceso conocido como reorganización cortical.

“Mediante el empleo de técnicas adecuadas el potencial de mejoría de la función dañada se incrementa ", afirma Taub. "Esto también establece la posibilidad de conseguir este resultado mediante terapias de rehabilitación.

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