jueves, 4 de octubre de 2012

El cuerpo obedece a la mente.



Repetir afirmaciones no sólo sirve de recordatorio mental , el cuerpo humano, como proceso más que como objeto, está constantemente lleno de mensajes de todo tipo, los mensajes verbales que oímos en la cabeza sólo son una versión de la información que las células intercambian a cada segundo.
Como nuestra consciencia esta coloreada por experiencias pasadas, el flujo de información que existe dentro de nosotros sufre la influencia de huellas subconscientes de las que apenas tenemos consciencia.
Es importante entender que puedes cambiar esas huellas subconscientes otorgando nuevos supuestos y creencias con que operar. Cada pensamiento que tienes activa en tu cerebro una molécula mensajera. Esto significa que cada impulso mental se transforma automáticamente en información biológica. 
Al repetir estas nuevas declaraciones, afirmando ante ti mismo por tu propia acción el decreto del cambio hacia la salud, permites que se produzca información biológica nueva.
Por medio de la vinculación Mente-Cuerpo, tus células reciben este sentido redefinido de ti mismo como nueva programación creando tu nueva realidad.

El cuerpo obedece a la mente.
Los pensamientos crean sensaciones en nuestro cuerpo, que continuamente se preparan para afrontarlas.
El organismo no es capaz de distinguir entre un peligro imaginario y uno real, así que los mecanismos de control físico se ponen en marcha en ambas ocasiones, en función de las emociones iniciales que envíe nuestro cerebro.
Comprendiendo lo anterior, nuestra actitud puede mejorar o empeorar nuestro desarrollo fisiológico e, incluso, lograr curaciones físicas.
Así, encontramos numerosos casos en los que los pacientes pusieron en marcha un proceso espontáneo de curación, cambiando habitualmente su estado de conciencia.
Esta modificación de actitud emotiva, mental y espiritual constituyó el puente mágico entre la enfermedad y la salud.

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